Por qué existimos
El mostrador no se detiene. El software no debería estorbar.
Un minisúper cobra distinto que una barbería, y una farmacia lleva lotes y caducidades que a una ferretería no le hacen falta. Aun así, casi todos acaban con el mismo sistema genérico, adaptando su forma de trabajar al software en vez de al revés.
Nosotros empezamos por la operación: cómo se cobra en la hora pico, quién cierra la caja, qué pasa cuando llega el proveedor a media mañana. De ahí sale el producto, y por eso cada industria tiene su propia forma dentro de PosLocal en lugar de una lista de funciones apagadas.
Tampoco creemos en implementaciones de seis meses ni en manuales de cien páginas. Un negocio local no puede parar dos semanas para estrenar un sistema: lo que se instala un martes tiene que estar cobrando el miércoles.
Si un sistema necesita un curso para cobrar una venta, el problema es del sistema.

